Ayer, Matías Martin, el conductor de Basta de Todo, sostenía que las personas que dicen preferir a Harrison entre los cuatro lo hacen para diferenciarse del resto, para no ser de la manada. Me sentí algo tocada, pero después me pareció pelotudo. Es verdad que, si uno dice preferir al baterista de los Stones teniendo disponibles a Mick Jagger y Keith Richards, está medio en pedo. Suena más a una elección hecha en función de no elegir otra cosa: una vez, en un documental sobre un conservatorio en La Plata, una chica que estudiaba viola decía que le gustaba el instrumento porque era mejor que el violín. Eso sí me pareció estúpido, aunque es cierto que nuestro gusto por las cosas se debe -en parte- a la comparación de esas cosas con otras.
Feliz cumple atrasado para el calladito.
